Tuesday, 2 November 2010

Super Jerk




Se llama Christopher y nuestro primer encuentro fue bastante desagradable. Se presentó todo sudado y con olor a cerveza el día que nos mudábamos, contándome a los gritos que era el super del edificio, que iba a cambiar la cerradura de mi puerta y que se quedaba con una copia de la llave. Que cualquier problema que tuviese que lo llamara.

Así lo hice, al día siguiente, cuando vimos que una de las ventanas no se podía abrir: la habían pintado hace poco y al secarse se habían sellado las juntas. Vino enseguida, y otra vez a los gritos me preguntó que dónde estaba el problema. Le mostré la ventana, intentó abrirla y al verificar que él tampoco podía, sacó un martillo del bolsillo lateral de su pantalón y empezó a darle a los marcos de madera hasta astillarlos. “Pero la está rompiendo!”, le señalé mientras intentaba detenerlo agarrándolo por  el brazo. Que no importa, me contestó, que ahora sí se podía abrir. Y acto seguido me lo demostró.

Para los inconvenientes que se fueron sucediendo con el pasar del tiempo, traté de solucionarlos sola o con la ayuda de mi hubbie. Pero cuando la alarma contra incendios que se ubica en la escalera y que linda con nuestro dormitorio empezó a pitar cada veinte segundos, no tuvimos otra opción que recurrir al condenado portero. Que no trabajaba los sábados, nos informó al teléfono, pero que iba a pasar el lunes en algún momento. Y así lo hizo, luego de dejarnos sufrir todo el fin de semana con el beep calcinador de tejidos cerebrales.

Llegó armado con un escobillón y un mal humor arrasador. Como que le molestaba tener que venir a asistirnos. Por más que su trabajo consistiera justamente en eso: servir a los inquilinos. Le mostré de dónde venía el sonido, y tras murmurar un “ah, tampoco es para tanto”, le dio ocho  escobazos en el centro hasta destrozar la alarma por completo.

Done”, refunfuñó, “ya pueden dormir tranquilos”. Se dio media vuelta y se fue. 

Requete tranquila duermo ahora. Con semejante bestia merodeando el barrio, que encima tiene en su poder la llave de mi casa…¡Como un lirón!

1 comment:

  1. Los porteros españoles también son una "institución".

    ReplyDelete