Yo a la gente que corre no la entiendo ni la voy a entender. En Central Park hay trillones. En mi cama, uno.
Primero fueron un par de vueltas al lago, después vino la adquisición del calzado Vibram, le siguió la compra del shortcito de atletismo y la moisture-wicking fabric t-shirt, y por fin el abono a Road Runners Magazine y la tarjeta de descuento del Super Runners Shop.
Hasta ahí, todo bien. Ese tipo de maridito corredor me lo puedo bancar. Y después de todo, el pibe por algún lado tiene que descargar.
Ahora, el otro día viene muy contento y me suelta que se inscribió para participar en la Maratón de New York, en noviembre. Que son como veintiséis kilómetros. Que tiene que comenzar a entrenar cinco veces por semana. Que vamos a tener que cambiar la dieta nutricional de la familia, que a partir de ahora sólo compre pasta whole wheat. Y empieza a detallar las horas y los días de sus entrenamientos hasta que lo interrumpo en seco y seriamente : “¡¿Cómo que entraste en la Maratón?!”
FYI, si uno vive en Manhattan hay solo tres maneras de lograrlo. A saber:
1) LOTTERY. La lotería oficial de los organizadores (pero para ello hay que tener la suerte de salir sorteado y ya sabemos que en esta familia los afortunados no existen).
2) CONNECTIONS. Contactos (aunque difícil sea de creer, una de las tres personas que forman nuestra red de conocidos en la ciudad trabajaba para el sponsor oficial de la carrera, pero hace ya mucho tiempo que nos dijo que no iba a poder hacernos de enchufe. De todas formas, ya van varios meses desde que le perdimos de vista).
3) RACING FOR A CAUSE. Anotándose en una asociación benéfica para correr para ellos (onda te ponés la remerita rosa y vas a correr por el cáncer de ovarios), para lo cual uno debe participar activamente en la campaña recaudatoria de fondos. Fundraising, que se le dice por estos pagos.
J puso cara de pícaro y por fin admitió que iba a correr para una de estas organizaciones con fines caritativos. Una que lucha contra la obesidad de los niños y adolescentes del Bronx. Y que se comprometió a recaudar donaciones por un total de dos mil seiscientos dólares.
Dos
Mil
Seiscientos.
Esa es la cantidad de dólares que tenemos que juntar. Antes de la segunda semana de octubre. Y no conocemos a nadie en toda la puta ciudad.
¿Reír o llorar?

No creo que el principal problema de los niños y adolescentes del Bronx sea la obesidad... ¿Qué tipo de asociación es esta?
ReplyDeleteEsto es genial. Por lo surrealista. Pero ÉL va a conseguir lo que quiere, como siempre.
ReplyDeleteagus cuando me pongo a leer tu blogg te juro no lo puedo creer me hacer reir mucho. Y te entiendo tanto de algun extraño modo.
ReplyDeleteTe mando saludos desde Colegiales. Los estamos esperando
Sole Crescia