Friday, 2 December 2011

Law and Order



Cuando fuimos en las vacaciones al sur de Francia, pasamos por Chateauneuf du  Pape: un village simpático, rodeado de viñedos y bodegas de vinos. En una esquina, una pequeña tienda invitaba a los pasantes a hacer una degustación. Nos sentamos en la barra y La Pitufa se instaló en la mesita de juegos destinada a los niños: mientras nosotros disfrutábamos de la cata, ella garabateaba con crayones.

Nuestra experiencia en California fue bastante diferente. Nos encontrábamos paseando por Carmel, al atardecer, con La Pitufa dormida en su cochecito. Nos metimos en un Wine Bar que también promocionaba wine tasting. Nos acomodamos tan contentos en la barra hasta que la gerente se nos acercó para echarnos: “No pueden estar aquí. Vuestra hija es menor y debe salir inmediatamente.” Tratamos de explicarle que solo tenía dos años, que no pretendíamos hacerla beber y que además estaba dormida, que ni siquiera iba a enterarse de que sus padres iban a tomarse unas copitas de tinto. “You have to leave NOW”,  nos respondió de muy mala gana bajo la mirada condenatoria del resto de los presentes que ya empezaban a señalarnos con el dedo. “It’s the LAW!”, sentenció antes de acompañarnos a la salida.

Desde que nos instalamos en este bendito país la frasecita  se volvió bastante familiar.

Nos enfrentamos a ella cada vez que protestamos en un restaurante o supermercado que nos exige nuestros documentos cuando consumimos alcohol. O cuando el conductor del autobús me grita que pliegue el carro de La Pitufa que si no no puede arrancar y algún que otro pasajero me reta: “It’s the LAW!”. O cuando un policía me amenaza con ponerme una multa porque mi hija se sacó el casco mientras andaba en monopatín.

La primera vez fue cuando apenas llegamos. En una piscina pública de Bear Mountain, La Pitufa se quitó el traje de baño en el borde de la pileta y se puso a corretear desnuda por el pasillo de reposeras. El pendejo guardavidas nos tocó el silbato y se puso muy agresivo cuando intentamos justificarla. Para aquel retoño del puritanismo no había excusa válida para la desnudez: “It’s the LAW!”

Las leyes de este país varían de estado a estado.

Acá en New York, es tan ilegal vender la piel de un gato como sacudir una alfombra sucia en la vereda.

En Nevada, por ejemplo, es ilegal andar en camello en una autopista.

En Georgia es ilegal tener un burro en la bañera y en Colorado está prohibido prestarle la aspiradora al vecino de al lado.

Los casos curiosos abundan.

Pero pongámonos serios:

En Nebraska, West Virginia y Idaho todavía es ilegal amamantar a un bebé en público.

La segunda enmienda de la constitución de los Estados Unidos establece el derecho a poseer armas (“right to keep and bear arms”, que le dicen), y dependiendo del estado la edad para adquirir una varía entre los 18 y los 21 años. 

Que sí: comprar armas de fuego es legal.

La pena de muerte también es legal en 34 estados.

It’s the LAW”.

Pfffff!

Ridículos, es poco.