Y caes en la cuenta de que el cochecito en cuestión te sigue generando la misma sensación que al principio. Mixed emotions: una mezcla de violencia y fascinación que no se va. Ni aunque veas pasar cuatro o cinco por cuadra cuando caminas todas las mañanas hasta el Day Care. No te podés acostumbrar ni de casualidad.
Como si fueran pequeños tanques de la armada americana, te da la impresión de que arrasan con todo lo que se interponga en su camino. Y a la vez son tan trendy que por momentos te invaden las ganas de subirte a dar un paseo.
Un pibe adelante y otro atrás. Así de prácticos son ellos, así de cancheros.
Adaptarse al paisaje lleva tiempo y en algún momento –te decís- vas a parar de dar vuelta la cabeza cuando pasen a tu lado y así dejarás de parecer una turista cualunque. Que ya va siendo hora…
¡Que no decaiga la madre del Upper West, y que tengamos Phil and Teds por muchos años más!
No comments:
Post a Comment