Friday, 26 August 2011

Se Viene Irene




Yo, hace tres días exactos, tuve que salir corriendo de mi casa porque pensé que se venía abajo el edificio. Toda sudada, todavía con la ropa del gimnasio puesta, al borde de subir a ducharme cuando de repente siento como todo el suelo se balancea de lado a lado, como si fuese una torre de naipes que algún niño travieso mueve con un dedo.

Me enteré de lo que había pasado porque me llamaron de la otra punta del planeta para informarme. Mi papa curioso y negador, madre a llanto pelado urgiéndome que la vaya a buscar a La Pitufa al Day Care.

Y como obediente parece que soy, caminé tres cuadras, le avisé a la directora que me la llevaba, la desperté de su siesta y nos fuimos a Central Park. A jugar al arenero y a matar el tiempo.

Pero la verdad es que la ciudad no pareció  inmutarse con el temblor.

Ahora dicen que nos organicemos porque el finde nos toca un huracán. Que vayamos preparando un refugio y almacenando provisiones. Prepare for the worst, hope for the best, dijo Bloomberg. Por lo menos no uso el verbo pray.

Otra vez, obediencia obliga, voy al súper y compro jugos, atún en lata, compota, leche, cereales, y las cinco últimas botellas de agua que quedaban.

A la tarde me toca convertir el baño de mi hija en un bunker, con linterna y todo.

Todavía me falta conseguir el silbato. Y algunas cosillas más…

¿Alguien se acuerda cuál era la gracia de mudarse a este país?

1 comment:

  1. La gracia fue quedarnos sin vosotros en el otro país!!!

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