Para el lunes de San Valentín, el Day Care de La Pitufa proponía un Pajama Party diurno, organizado con bastante antelación. Había que vestir a los nenes en pijama con su pleuche preferido, decorar una fotocopia de un corazón con toda la familia, y llevar un treat para repartir a los compañeritos de la sala.
“If you want to bring a treat, let us know” decia la notita que nos habían repartido unos días antes.
Yo ya había lavado el enterito de animal-print con mangas fucsia que usa mi hija para dormir calentita, además de obligarla a pintar el corazoncito en cuestión con finger-painting de colores varios. Para el treat tenía pensado llevar una caja de doce alfajores, pero tuve que cambiar el plan al verificar -no sin gran asombro el domingo por la noche- que La Pitufa y su progenitora (o sea yo misma) habíamos liquidado la totalidad de los Havanna en un solo fin de semana.
Y antes que ir con las manos vacías, preferí inventarme la mejor de las excusas. Que mi marido había cocinado un pan d’epice (verdad) para dicha ocasión (mentira), pero que como él no estaba al tanto de la prohibición de consumir cualquier tipo de frutos secos en el Day Care (nut-free school se hacen llamar estos tarados) le había puesto nueces (verdad) y que cuando yo me di cuenta decidí no llevarlo a la escuela, por supuesto.
Todo esto repetí, en inglés obviamente, cuando el Día de San Valentín les entregué a La Pitufa-leopardo muy maldispuesta a jugar con un sorete disfrazado de rusito feo con pijama marrón y mocos colgantes. La teacher puso cara de desconcierto descomunal, y cuanto más yo trataba de aclarar las cosas –gingerbread, nuts, treat-, más trastocados se ponían sus gestos faciales. Por fin llamó a la auxiliar bilingüe que me hizo de traductora: “She no brong the gingerbread treat ‘cos she dont’ wanna bring nuts”, le explicó en un inglés más de su Queens natal que de la reina, mientras yo me escapaba de tal ridícula escena.
Cuando por la tarde la fui a buscar, La Pituf vino corriendo a abrazarme todavía empiyamada. En la mano traía una bolsita nefasta de Dora La Exploradora: “That’s her treat sack”, me aclaró la teacher mientras le ponía la campera. Adentro había un chocolatito y tarjetitas de enamorados de parte de todos y cada uno de sus compañeritos. O lo que ellos llaman un Valentine’s treat y que poco tiene que ver con los productos comestibles que yo me había imaginado…
El mejor post del año
ReplyDeletete parece?
ReplyDeleteSi, de este año.
ReplyDeletePor lo menos el que mas me hizo reir.
eso es porque solo pasaron un par de meses y en enero ni escribi...JA!
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