Sos totalmente consciente de que no vas lo suficientemente engalanada para la Opera. Y además el abrigo Michelin te baja bastantes puntos. Comés antes de entrar un sándwich, de pie junto a tu marido y escondés un termito con champagne para beber en el intermedio. Una gronchada absoluta.
Para colmo, esta versión de Romeo y Julieta es infinita y -aunque te súper entusiasmó la idea de que Plácido Domingo sea el director de la orquesta esa noche- quebrás en el quinto acto. Tu hubby jura que roncabas con la cabeza tirada hacia atrás y la boca abierta, casi babeando. Además de glamour, te hace falta una inyección inmediata de compostura. O que te den un par de cachetazos.
Estás muy border últimamente, pero lo tolerás.
Hasta que la ves a ella, a la salida, mientras bajás las escaleras centrales junto a la multitud. Drew Barrymore le da la mano a su chico de turno, quien la guía en dirección contraria a la marea, como si se hubiesen olvidado algo en el palco. Te pasa por al lado, te roza el Michelin. Está hermosa, extremadamente delgada, y se ríe sin parar. Y que lleve ese vestido de Gucci tricolor, y que le quede tan bonito es una patada en los ovarios de cualquiera de las mortales allí presentes.
Cuando por fin te vas, llueve torrencialmente y vuelven caminando. No podés decidirte. Si tuvieras la oportunidad de elegir, ¿beberías el veneno como Romeo o te clavarías el puñal como Julieta?

Por roncar un poco tampoco es para quererte matar! En cualquier caso te sugiero que la próxima vez vayas a ver una opera de temática amorosa con final feliz. (No se, tipo “El barbero de Sevilla” o “El caballero de la rosa”)
ReplyDeletehay operas con final feliz? por ahora TODAS son super melodramaticas y con finales tragicos
ReplyDeleteHay Óperas con final trágico y Óperas con final feliz. Incluso hay una Ópera de Rossini que tiene dos finales uno trágico y uno feliz. Es el ‘Tancredi’ que se estreno en Venecia con final feliz y poco después en Ferrara con final trágico. Así que en las representaciones actuales se puede elegir un final u otro, al gusto… ¡Como la vida misma!
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