Protesté, lloré, grité y pataleé. Después le pedí perdón y traté de convencerlo con besos. Y finalmente con un “¿No te das cuenta que es ahora o nunca?”.
Pero no hubo caso.
Me dijo que no una y otra vez. Y cuando yo ya no entendía razones me tomó la cara con las dos manos, me miró fijamente y soltó: “tenés que saberlo: creo que nunca voy a poder hacerlo”.
Agarró su valija y me dejó.
Se fue a Las Vegas sin mí, despojándome de toda oportunidad para concretar uno de mis más viejos sueños: que Elvis Presley me case en una capillita de morondanga.
¿Alguna vez el amor de tu vida te rompió tanto el corazón?

no abandones esta lucha amiga, tenés que lograrlo!!! te apoyo al 100%
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