Tuesday, 28 June 2011

Burn in Hell



Y ahí estoy yo, en mi propia casa, rodeada de tres franceses y una alemana que están de visita okupando el salón y la habitación de mi hija. 

Y ahí estoy yo, en mi propia casa, sudando la gota gorda en este horno que es Manhattan, con las ventanas abiertas y sin prender el aire acondicionado porque los europeos así lo pidieron.

“A mí no me gusta”, dijo uno, “A mí me hace mal”, agregó otro. Y diplomacia obliga, una obedece, calladita. Aunque La Pitufa se despierte empapada de calor, con ronchas de los mosquitos que nos invaden en batallón.

Y una cosa que lleva a otra, y a los dos días del camping indoors-sofocante, La Pitufa se enferma y vuela de fiebre. Y entonces le tomo la temperatura con el  termómetro Braun ThermoScan y se me critica por no utilizar uno tradicional para tener un resultado más preciso.

En mi propia casa.

“Nosotros con nuestros hijos medimos solamente la temperatura rectal, que es la verdadera”, me dice la pareja de la alemana. Y sigue dándome cátedra, explicando como toda la familia comparte el mismo medidor, que limpian con un algodoncito con alcohol cada vez que lo retiran de la zona anal.

Intento contenerme pero igual se me escapa una broma cochina que no les causo ninguna gracia. Ahora me concentro en mi hija que hierve como un carbón y que no quiere tomar su paracetamol. Y trato de hacer oídos sordos a los comentarios que se hacen sobre cómo debería yo preocuparme un poquito más sobre la temperatura exacta de mi Pituf.

En mi propia casa.

Y una vez más, otra cosa que lleva a otra, y en unos momentos estamos hablando de las aplicaciones del iPhone y de los conversores de medidas, cuando la alemana me pregunta si ya tengo la App del Baby Monitor, que es fantástica. Cuando ponés al bebé a dormir, le dejás al lado el iPhone con el chiche Baby Monitor encendido y si se pone a llorar, te llama automáticamente al número de teléfono que uno haya registrado. “Nosotros lo usamos siempre cuando vamos al bar de la esquina a tomar unas cervezas”, me cuenta.

Ahora, ¡¿Yo soy mala madre por usar el termómetro auditivo y estos pibes se van de cañas mientras dejan solos a sus hijos durmiendo en casa?!

Que alguien me explique, por favor, cómo puede una llegar a tolerar este tipo de amistades…


4 comments:

  1. Para entender mejor esta historia estaría bueno que nos contases en que consistió "la broma cochina que no les causó ninguna gracia".

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  2. juaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa. buenísimo!!!!!!!

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  3. ¿Quienes son estos tipos? ¿Amigos tuyos? Para mi que la Pituf tuvo un ataque de sinceridad y le subió la fiebre.

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  4. Son SUPER amigos de mi marido: onda q los conozco hace mil y muchas veces vacacionamos juntos. La broma cochina q les hice fue algo asi como "haceme acordar cuando vaya a tu casa a visitarte q no me tengo q enfermar: no vaya a ser q termine con tu culo en mi boca".

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