Tan pero tan aburrida estoy, que ya empecé a comprar los regalos de Navidad. Le dedico un par de horas por la mañana, después de dejar a La Pitufa en su Day Care. Shopping matutino o pelotudismo absoluto tempranero, llámesele como se le llame.
Entro a la tiendita para matar un poco el tiempo, dado que es de las pocas que están abiertas antes de las diez. Venden jabones cancheros y productos para el cuidado de la piel súper originales. Me atiende una chica con el pelo teñido de fucsia bastante gastado, dos piercings en la aletilla derecha de su nariz y anteojos cuadrados. Sin que yo le pida nada, me da un recorrido por todo el local describiéndome minuciosamente cada uno de los modernos artículos que tienen para ofrecer. Out of boredom, creo yo.
Le digo que necesito resolver algunos regalos navideños y me pide que le describa a la persona en cuestión para ver qué me puede sugerir. Le cuento un poco acerca de mi marido y me lleva al rinconcito de las mantecas corporales. Son lociones para el cuerpo en barra, algo que nunca vi. Ella me toma el brazo y me hace una demostración en directo, masajeando con su dedo la palma de mi mano. A ella le encanta no sólo por el olor a vainilla, sino también porque tiene brillantina que se te pega en la piel.
No me ve muy convencida y entonces pasa al mueble de las massage bars. Agarra una con forma de corazón, the Honeymooner, y vuelve a repetir el masaje en mi otra mano mientras me cuenta que está hecha con chocolate y miel. “It’s lickable”, me explica pero yo no la entiendo y se lo digo. “You can actually lick it!”, me aclara toda excitada y a continuación procede a demostrármelo lamiéndome la muñeca.
Y me guiña un ojo.
Yo retiro mi mano violentamente y dando un paso para atrás le pido que mejor me muestre algo para mi abuela. No sé si lo que acaba de suceder es una técnica marketinera o un flirteo sin disimulo. O las dos cosas al mismo tiempo. Ella pone cara de sorprendida y llama a una colega para que me enseñe las bath bombs.
Me voy unos minutos más tarde con una bola con forma de Santa Claus y aroma de cítrico japonés, que cuando la sumergís en la bañera tiene efecto efervescente y por fin explota desprendiendo chorros de colores…
Por lo menos granny 's gonna have some fun...Oh, yeah!

Textbook lezbo
ReplyDelete¡Qué estrecha! Con lo que cuesta tirarle los tejos a alguien que te gusta para al final encontrarte una cara de culo. Si en vez de esta pobre del pelo fucsia hubiese sido el tal Joshua (ver post “Friday, I'm in love”) el que te chupase la mano,…
ReplyDeletesi hubiese sido Joshua la cosa hubiese terminado muy mal
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