Monday, 8 November 2010

Aquel Cuadro



Llamamos a la niñera y nos engalanamos un poco trendy para ir al evening event del sábado. La cita era en el Whitney Museum, una visita after hours de la muestra de Hopper y sus contemporáneos, exclusiva para miembros. Y como te presentan la invitación así, haciéndote sentir único y parte de esa elite neoyorkina que tiene el privilegio de asistir, no te queda otra que ir.

Porque además, aunque tengas que hacer cola cagándote de frío en la calle, cuando por fin entrás y te servís un Sauvignon Blanc en vasito de plástico transparente y das empujoncitos para alcanzar a meter mano en uno de los pocos platitos de frutos secos, sí que te da la sensación de pertenecer a la arty crowd, como bien la definió la sesentona  que te dio un taconazo mientras englutía  tres castañas de cajú  de un manotazo.

La exposición está buena, aunque tu marido protesta por la poca cantidad de Hoppers que hay, teniendo en cuenta que el Whitney posee más de 2.500 de sus obras. Le recordás que el título es Modern Life: Edward Hopper and his time y que para vos lo interesante es descubrir a los otros artistas que acompañan las escenas americanas y los retratos de soledad  del pintor protagonista.

Hay uno de Paul Cadmus que te llama poderosamente la atención: “Sailors and Floozies”. Fue realizado en 1938 e ilustra unos marineros en Riverside Park, de juerga con unas prostitutas. Es de esos cuadros que hasta te da vergüenza que te vean admirando detenidamente. Más o menos como si alguien te descubriera viendo una peli porno.

Al lado, una madre con su hijo de tres años en brazos, también lo observan. Ella le va describiendo la imagen y al mismo tiempo le hace preguntas. “Qué vemos? Hay tres marineros y tres mujeres… ¡Ah! ¡ No! ¡Hay otro marinero allá al fondo sentado…mirá!”,  y le señala la figura hacia la derecha. El nene, obviamente, pregunta por el barco, que dónde está. “No, no hay barco. Sí, son marineros pero el barco no está…¿Qué pensás que están haciendo los marineros?”.

¿Qué respuesta esperaba esta mujer? ¿Que su niño con pañales le contestara “la están pasando bomba”  o “se están frotando dale que te dale antes de quitarse la ropa y ponerse a matracar a lo loco”?

Obviamente, no hubo respuesta. El nene miraba boquiabierto mientras babeaba sobre el parquet del museo. 
Para ella el silencio fue too much, y tuvo que agregar un input en la mente de su americanito: “They are kind of hugging, huh?”. Entonces por fin su criatura reaccionó con un yeah, ella se sintió realizada y pasó a la siguiente obra, continuando con su instructivo recorrido…

2 comments:

  1. Pues vamos a ver en unos años como te las arreglas tu con Emma para explicarle las obras del MoMA-PS1.

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