Cuando el ucraniano del pedicab que nos paseaba por Central Park nos contó que el Tavern on the Green había cerrado, Madre dio un gasp que todavía hoy puedo escuchar (a pesar de que ya pasaron un par de meses). Era su restaurante favorito de New York, uno de los más tradicionales de la ciudad. Tenía un Crystal Room que te hacía sentir Sissi Emperatriz, según asegura mi progenitora.
Aunque bien supo declarar ganancias por más de 34 millones de dólares anuales, Tavern on the Green selló sus puertas hace ya casi un año cuando sus dueños alegaron bancarrota. De esas incongruencias que tiene la Gran Manzana.
Hace muy poquito reabrieron el lugar en forma de Visitor Center & Gift Shop. Instalaron una terracita con mesas y sillas, y contrataron cuatro vending trucks que te sirven comidas de lo más variadas. El mejor deal que podés adquirir es el de seis dumplings de puerco por siete dólares. Adentro tenés llaveros por tres.
¿Alguien quiere hablar de glamour?

Si, reconoces el lugar?
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